Mandalas

El mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos nos ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar la creatividad y a reconectarnos con nuestro ser esencial. Es básicamente un círculo, es la forma perfecta, y por ello nos representa el símbolo
del cosmos y de la eternidad. Nos representa la creación, el mundo, Dios, el ser humano, la vida.
Según las tradiciones ancestrales un espacio es una creación y es una entidad viva, y tiene, como todos los seres sintientes,
Según las tradiciones ancestrales un espacio es una creación y es una entidad viva, y tiene, como todos los seres sintientes,
un alma y un espíritu.Un mandala en un espacio trabaja en la nivelación de la frecuencia de la armonía, irradiando desde la luz de su esencia y elevando la vibración del lugar que lo contiene y de quienes en él viven o circulan, purificando y sanando todo aquello que vibra en disonancia, transmutando y transformándolo hacia la luz de la esencia.
Al conectar con una mandala recibimos la luz de la armonía a través de la forma y el color, y las “fuerzas” con las que fue creado
y desde esta luz nos podemos situar en un estado de paz.
